Hay una combinación que se está volviendo cada vez mas común -y mas dañina- en comunidades chicas:
Exigir cambios, no sostenerlos -con acciones o con consumo- y cancelar al que no cumple.
Veganos -y no veganos- piden otras opciones, reclaman menús, critican ingredientes, precios y procesos... y después no compran. O compran una vez, sacan la foto, la suben a la historia y desaparecen.
Pero lo peor no es eso.
Lo peor es que cuando un emprendimiento no puede sostener esas opciones -porque no vende, o porque pierde dinero, o porque no da más- la respuesta no es la compresión. La respuesta es la cancelación.
Comentarios pasivo-agresivos
Mensajes "concientizando" del tipo "ay no sean haters y dejen vivir al resto" (?)
Señalamientos públicos
Boicots encubiertos (hagamos una encuesta para echar a damo 😡)
Todo desde una supuesta superioridad moral.
Así funciona la onda:
1) Primero te exigen adaptación total. Si no, sos terrible desalmado.
2) No te acompañan en el consumo real, como si lo hacen personas con las opciones no veganas
3) El emprendedor deja de ofrecer estas opciones
4) Se lo acusa de no tener valores
5) Se lo cancela
Eso es ser un choto.
Un emprendedor chico no tiene espalda financiera para experimentar eternamente, ni para quedar bien con todos, ni para absorber pérdidas en nombre de causas ajenas. No es una multinacional. No es una ONG. Son compatriotas reales tratando de sobrevivir.
Hablar de ética mientras se destruye el sustento de otros es una contradicción brutal y la cultura de la cancelación se volvió un atajo perfecto para toda esta gilada.
Apoyen más, critiquen menos ,y si no agarren la cocina pero nadie tiene la obligación de sostener sus causas sin que estas sean siquiera valoradas, hay esfuerzo detrás.
Acaso no es que se debía ser más empáticos?
Salu2